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La transición hacia un aceite de palma sostenible

08 de septiembre de 2015
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Se requiere una combinación de medidas para hacer cambios significativos en estas cadenas productivas, que incluyen la mejora de las prácticas agronómicas y de gestión en las fincas.

Las nuevas tendencias de mercado están tomando posición en retos complejos como la seguridad alimentaria, los recursos escasos, el adecuado uso del suelo, la economía, el cambio climático, la biodiversidad, los derechos de los trabajadores, la igualdad de género, el trabajo infantil y la pobreza.

A través de una iniciativa global llamada Programa de Apoyo al Productor, (FSP, por sus siglas en inglés), Solidaridad realizó Alianzas Público-Privadas para garantizar que las principales cadenas de suministro agrícolas sean sostenibles. La iniciativa tiene como objetivo apoyar a 400.000 pequeños agricultores y 400.000 trabajadores en un área de cerca de 700.000 hectáreas a nivel mundial.

Lanzado en 2011, con el apoyo de varias de las mayores empresas mundiales de alimentos, combustible y textiles y co-financiado por el gobierno holandés, el FSP ha centrado su atención en cinco de los mayores productos agrícolas de las regiones tropicales: aceite de palma, soya, caña de azúcar, algodón y ganadería.

Bajo este programa, junto a contribuciones financieras de la Rspo y Johnson & Johnson, Solidaridad está trabajando con cinco empresas productoras de aceite de palma que representan el 17% del área palmera sembrada, en el desarrollo de prácticas sostenibles.

Por medio de la participación de Fedepalma y Agrobiz, el proyecto buscar tener un impacto en los medios de vida de más de 500 pequeños productores y 7.000 trabajadores que viven en las zonas rurales del país.

Gracias a los resultados de Indupalma (segunda empresa colombiana en obtener la certificación Rspo) a la fecha hemos logrado que 10.227 hectáreas y 39.900 toneladas de aceite de palma estén certificadas bajo los criterios del estándar internacional Rspo.

De otro lado, Solidaridad, en alianza con el grupo Natural Habitats (NHG) y la Asociación Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite en Ecuador (Ancupa), ha desarrollado el primer proyecto en Ecuador, que brinda apoyo a los pequeños productores para implementar Buenas Prácticas Agrícolas . Gracias al trabajo conjunto, hemos obtenido mejores prácticas agrícolas en 55.000 hectáreas y más de 800 productores han sido beneficiados.

Texa Macías hace parte del grupo de pequeños productores favorecidos en Ecuador y comenta que gracias a las capacitaciones en las que ha participado, ha podido cambiar algunos aspectos en su finca como mejoras en los baños para los trabajadores y bodegas adecuadas para almacenar fertilizantes y materiales de trabajo.

Alejandro Veas Tenorio, por su parte, es otro palmicultor beneficiado en el país vecino y manifiesta que gracias al FSP están pasando de una agricultura de subsistencia a una sostenible y de rentabilidad. Para él, un agricultor lleva registros, sabe muy bien cuáles son sus gastos e ingresos, sabe qué fertilizantes necesitan sus suelos, en qué cantidad y cuando es apropiado aplicarlos.

Estos pequeños productores son ejemplo de un agricultor proactivo, alguien quien no teme al cambio; tienen interés en aprender y creen en la sostenibilidad. Esperamos que ellos con su ejemplo, puedan contagiar a los demás agricultores de la región.

Definitivamente se requiere una combinación de medidas para hacer cambios significativos en estas cadenas productivas, que incluyen la mejora de las prácticas agronómicas y de gestión en las fincas, la promoción del desarrollo con criterios de sostenibilidad y la mitigación de los impactos ambientales y sociales.

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