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El mejoramiento en la productividad es, en la actualidad, uno de los principales dolores de cabeza para la mayoría de los sectores agrícolas de Colombia, los cuales, continuamente, buscan a través de métodos e innovaciones tecnológicas e investigativas potenciar sus procesos productivos para adaptarse a las tendencias competitivas de los mercados mundiales.

De esta manera, Agrosavia y su Centro de Investigación Caribia han desarrollado la técnica de multiplicación in vitro en cultivos de plátano y banano, brindando mejoras en este ámbito así como en reducción de costos unitarios de producción y un manejo más sostenible del ambiente.

Sobre las principales ventajas que brinda este proceso, Rocío Margarita Gámez, investigadora máster de Agrosavia, explicó que “no hay estacionalidad por lo que se produce semilla de manera constante y en cualquier momento del año. Estas son de alta calidad fitosanitaria, pues son materiales libres de enfermedades ya que la estructura que se toma para propagación es el meristemo”.

Es así que en algunas especies se presenta precocidad, es decir que pueden iniciar ciclos productivos hasta dos meses previos comparado con semilla convencional en el caso de plátanos y bananos, agregó la investigadora.

Otros atributos son la vinculación de estrategias de biofertilización de plantas, más amigables con el medio ambiente y de menor impacto y costo económico, semillas con mayor productividad y calidad en el producto cosechado y la reducción en los costos de producción, ya que se parte de semilla sana y con altos rendimientos.

El proceso de multiplicación in vitro involucra etapas como la selección de material genético sobresaliente, la propagación clonal en la que se obtienen de 500 a 1.000 plántulas iniciales de cada meristemo de acuerdo con la variedad, el endurecimiento, la multiplicación de material super-élite y la producción de material élite en la que se manejan tasas de multiplicación de 1- 25 a 1-40 en ciclos cortos.

Esta técnica se ha llevado así a asociaciones en la región Caribe, Llanos Orientales, Eje Cafetero, Antioquia, Valle del Cauca, y valles interandinos con la vinculación de pequeños productores, agremiaciones, el ICA, universidades, Fontagro, el Sena, el Ministerio de Agricultura, la ADR y las Umatas. En total se ha logrado la participación de cerca de 5.000 productores a nivel nacional.

Para Armando García, experto en ingeniería agronómica de la Universidad Nacional, la reproducción de este tipo “se emplea generalmente en los programas de mejoramiento genético en fruticultura que han revelado su alto grado de éxito en las plantaciones forestales y ventajas como combinación de métodos in vitro, estabilidad genética y ayuda al ambiente”.

LOS CONTRASTES

  • Rocío Gámez Investigadora máster de Agrosavia

    “En algunas especies se presenta precocidad, es decir, que inician ciclos productivos de hasta dos meses comparado con semilla convencional”.

¿Cómo se hace la selección del material genético?
Bajo condiciones de producción se identifican las plantas de mejor comportamiento, con un énfasis importante en los criterios del productor y en la selección de materiales localmente adaptados. Los meristemos de las plantas donantes son establecidos bajo condiciones estériles en los laboratorios de micropropagación. Una vez establecidos in vitro, los materiales son indexados y certificados para garantizar su calidad.

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